domingo, 6 de septiembre de 2009

¡Un bonito dia en Bosnia!

Este texto tiene un objetivo puramente educativo y no me hago responsable del uso que vuestras mentes psicópatas puedan darle a esta información.


Lo primero que debéis hacer es haceros con un blanqueador común de casa, pues este producto contiene clorato de potasio, el cual procederemos a extraer de la siguiente manera:

En un contenedor de cristal resistente a altas temperaturas vierte 3,78 litros (un galón) y comienza a calentarlo. Mientras, pesa 63 gramos de cloruro de potasio y agrégaselo al blanqueador que está siendo calentado. Mide la temperatura con un aerómetro y deja que hierva hasta que marque 1,3. Cuando tengas la solución enfríala hasta que esté entre la temperatura de la habitación y los cero grados centígrados. Filtra después los cristales que se han formado y almacénalos. Repite la operación de hervir y enfriar y vuelve a almacenar los cristales resultantes.


Toma los cristales almacenados y mézclalos con agua destilada en una proporción de 56 gramos por 100 mililitros de agua destilada. Calienta la solución hasta llegar al hervor y permite que se enfríe de nuevo. Vuelve a filtrar los cristales resultantes y almacénalos (este proceso es llamado cristalización fraccional). Así pues, ya tenéis el clorato de potasio en estado puro. Espolvorea la sustancia hasta obtener la consistencia de unos polvos blancos faciales y caliéntala suavemente para desprender la humedad de tu preciada sustancia.

Por otro lado deberás disolver 5 partes de vaselina con otras 5 de cera y disuelve el resultado de esta disolución en gasolina blanca. Vierte este líquido en 90 porciones del clorato de potasio dentro de un contenedor o recipiente de plástico. Amásalo hasta que esté muy bien mezclado y, una vez hecho esto, permite que la gasolina se evapore.

Y ya tenemos un bonito explosivo plástico.

Coloca la sustancia en un lugar fresco y seco... Y evita que entre en contacto con cualquier otra sustancia, sobretodo con fósforo o sulfuro (podrías volar tu casa).


Para culminar nuestra obra celestial deberás coger una lata de gasolina y unas cuantas pastillitas de jabón (el detergente no sirve). Pica el jabón y mézclalo con la gasolina en un recipiente de agua hirviendo. El resultado será una masa gelatinosa espesa. Es muy inflamable así que procura no fumar mientras lo fabricas. Acabas de fabricar Napalm.
El Napalm es una sustancia altamente inflamable. Era lo que utilizaban los yankees para freír a los vietnamitas allá por los sesenta. Supongo que habréis visto las típicas imágenes de la jungla ardiendo por un bombardeo americano con Napalm… En caso contrario enchufaos la peli de “Apocalypse Now” o directamente la de “Forrest Gump”.

Pues bien, ya tenéis dos estupendas maravillas dispuestas a destruir todo aquello que os propongáis.

¿Queréis mi opinión?

Yo, personalmente yo, cogería una bolsa de deporte y le añadiría una buena cantidad de Napalm. Luego metería varios paquetes de explosivos plásticos y le añadiría un detonador (desmonta un despertador y sustituye el altavoz por una bombilla con el vidrio roto; para romper el vidrio de la bombilla solo tienes que envolver la bombilla con un trapo, entonces le das un golpe con un martillo y si ves que se ha mantenido el hilo que tiene dentro esta lista para funcionar. Pon en contacto la bombilla con la sustancia explosiva, prográmalo y listo). Una vez que tenga dentro de la bolsa el Napalm, el explosivo plástico y el detonador le añadiría como guinda del pastel (y aquí ya entra en juego la imaginación y toda la insensibilidad que me ha otorgado la tele) clavos a modo de metralla.

Podrías preguntaros si mezclar Napalm y explosivo plástico no sería un tanto estúpido. Si no sería algo asi como ponerle chocolate caliente a un helado ¿Creéis que el plástico anularía toda la eficacia del explosivo incendiario? En parte si, pero para que el Napalm encendido se propague, necesitamos una buena explosión, ya que nuestro querido Napalm arde que da gusto, pero explotar, lo que se dice explotar... necesita un empujoncito.

También podríamos utilizar algo más especial, poco convencional, fuera de los grandes tópicos de "una furgoneta bomba con dos toneladas de explosivos..."; eso está muy visto, asi que aquí os dejo un "briconsejo":

Existen tipos de abono, pero uno en especial, el nitrato amónico, al entrar en contacto con el combustible se vuelve explosivo. Se puede comprar en cualquier tienda de jardinería.

Asi que una vez terminada la piñata colocadla donde más os plazca. Ya tenéis la llave del Caos. Suerte.