martes, 28 de octubre de 2008

Carta

Querida justicia,


Te escribo para decirte adiós. En todo este tiempo he estado a tu lado, te he estudiado e incluso te he entendido. Te he amado. Pero he decidido apartarme de tu lado. No me has sido fiel. Te fuiste con la Arrogancia y con el Poder en busca del interés creado. Bajaste la guardia de tu espada e inclinaste la balanza. Te quitaste la venda de los ojos. Y dejaste de llamarte Justicia. En un tiempo fuiste mi amiga y mi leal compañera; juntos cabalgamos hacia las extensas llanuras de la Bondad y la Caridad. Fuiste mi guía y mi maestra, pero te apartaste del camino de los justos y me abandonaste.



La única duda que me queda es si todo era una máscara, o hubo un tiempo en el que de verdad fuiste la espada de los rectos, el azote de los tiranos…y no su lacayo.



Si fue todo una fachada, te felicito. Nos engañaste a todos.



Pero por el contrario, si te has ido corrompiendo con el paso del Tiempo, te compadezco. Tantos más como yo han dejado de creer en ti y en lo que representaste una vez. Vergüenza deberías sentir, si es que todavía sientes.



Me has hecho daño. Pero te perdono. Te eximo de culpa. Casi estoy seguro de que te equivocaste. De que andas perdida, por causa de aquellos a los que tus pasadas hazañas no enriquecían. Pero yo he aprendido a caminar solo, sin ti. A ser mi propio guía. Y en mi situación, me doy el privilegio de brindarte mi apoyo, de ofrecerte mi mano, para así poder ayudarte.



Si me necesitas, aquí estoy.



Ademus nostra jura defendere

No hay comentarios: